martes, 1 de febrero de 2011

Well, well...

Tras algunas recomendaciones, os debo decir, que este blog no lo voy a mover por ahora, se va a quedar congelado, ya que, prefiero acabar del todo la historia antes de seguir publicando, tranquilos, espero que pronto veáis el por qué.Mientras, sigo moviendo cositas en mi otro blog, que se llama utopías ocultas:
http://www.masqueello.blogspot.com

viernes, 7 de enero de 2011

..Continuación Cap.2...

Sonó el despertador, y vagamente intenté apagarlo torpemente con la cabeza  undida en la almohada todavía.Cuando la fin conseguí levantar la cabeza, allí estaba Sandra, y mientras apagaba el despertador, ella me dijo:
-¿Cómo estás hoy?- me miró atentamente mientras yo bostezaba y remoloneaba bajo las sábanas, acto seguido le conteste:
- Bien, pero tuve un sueño algo extraño...en el que quedaba con...- ella me paró en seco, y dijo:
- Un momento, eso... no era un sueño, pero tranquila, sabes que no te merece.
- Bueno, voy a tomar las cosas con algo de filosofía, y haré como si esto no hubiese pasado y que nunca lo hubiese conocido, sin rencores.- ella me miró y me dijo:
-Sabia elección.- me sonrió y acto seguido nos preparamos para ir a desayunar algo.
Saliendo de la habitación, por el pasillo, Byron apareció y saludó desde lejos alzando la mano, nos acercamos a el:
-Hola Byron,¿ cómo que estas por aquí, en el pasillo de las chicas?- dijo Sandra.
-Pues, pasaba para ver si queríais salir a desayunar conmigo a una cafetería que hay cerca de aquí.- Yo, miré a Sandra, y más tarde dije:
-Pero, no podemos salir de aquí, está prohibido, si nos pillan nos pueden expulsar perfectamente.- El me miró y me dijo:
-Venga... será divertido, y no nos pillarán.- Me sonrió y miré a Sandra, a mi la idea me atraía algo, pero la cara de ella lo decía todo:
- No, lo siento, yo no pienso salir- Dijo Sandra, Byron miró algo desanimado y acto seguido me miró a mi:
- Venga, ¿qué me dices? ven por favor.- yo lo miré y le dije:
-Lo siento, pero no quiero perder clase, y además no me quiero arriesgar a que nos pillen saliendo.
- No lo harán, si quieres para no perder clase, salgamos  por la tarde, o por la noche, cuando prefieras pero...- Yo lo miré y le dije para que me dejase seguir e ir a comer, porque realmente tenía hambre ya:
- Bueno, está bien, lo pensaré y esta tarde te lo diré, ¿vale?
Él me miró y asintió, nos despedimos y seguimos para el comedor.
Mientras desayunabamos Sandra me miró y me dijo:
-¿Realmente vas a ir?- Yo la miré y le dije mientras que movía la cuchara en mi tazón de cereales:
- La verdad es que no tengo nada que perder, así que a lo mejor si.- Me miró sorprendida, y dijo:
-¿Estas de broma?- Paré de remover la cuchara, la miré yo y le dije:
- No, no lo estoy, así que no me cuestiones.- me volvió a mirar y entonces, cogió sus cosas y dijo:
- Bueno, pues yo me voy a clase, hasta luego.- No parecía enfadada así que le respondí.
- Vale, ahora después iré yo, en cuanto termine de desayunar.
- No tardes.- me guiñó el ojo y se fue.
Iba a acabar cuando vi como se acercaba Aarón hacia mi mesa, el me miró y se sentó:
-¿por qué no viniste ayer?- ¿Encima pretendía venir a interrogarme?... ¡Anda ya!
-¿ A donde?-  Se me quedó mirando fijamente y dijo:
-¿ No te acuerdas? Supuestamente quedamos.- Ahora fui yo quién estaba dispuesta a mirar fijamente, nuestras miradas chocaron y entonces susurré yo:
-Supuestamente...- Cogí mis cosas y empecé a andar hacia el pasillo, el me dijo  mirándome:
- ¿A donde vas?- sin darme la vuelta, le dije:
-No te debo explicaciones.- y seguí andando. Aunque no quisiese, la verdad es que mi voz no había sido que digamos suave, y lo que había dicho de que -me-lo-iba-a-tomar-con filosofía- desapareció, estaba bastante rencorosa, por no decir enfadada, pero conmigo misma, por ilusionarme tan fácilmente y tener el chasco que tube, nunca hubiese pasado eso si no fuese como era, así que decidí ir corriendo  y decirle a Byron que aceptaba, que saldría con el por la tarde, de todas formas, ¿qué daño me haría salir como amigos con el, no?

miércoles, 6 de octubre de 2010

Empezar, Cap. 2

Al salir de clase, muy emocionada fui a la biblioteca, para ver qué quería Aarón, estaba ansiosa por saber qué era lo que sucedía… o quería decirme…
Estuve esperando casi una hora... y decidí irme, no llegaba. Supuse que le había pasado algo o si no me tendría que dar una muy buena explicación de lo que sucedió aquella tarde para no quedar conmigo.
Estaba abriendo las puertas para salir de allí cuando vi a Aarón al lado de Susana, era la niña que peor me caía de todo el internado… y tenía que estar con ella… ahora sí que me tenía que dar una muy, pero que muy buena explicación.
Estaban demasiado pegados, pero no quería salir. Me quedé mirando a hurtadillas a ver qué pasaba… me partió el corazón, ¿de verdad tenía la cara de haberme engañado con ella?
Salí de la biblioteca con la cabeza bien alta, y totalmente con una idea muy contraria a llorar, no iba a llorar, no serviría para nada, era fuerte y no me iba a derrumbar por un niñato.
Pasé despacio y con tranquilidad como si no pasase nada, y en cuanto doblé la esquina del pasillo eché a correr hacia el cuarto, Sandra estaría allí.
Llegué como el que no quiere la cosa, y me senté en mi cama, rápidamente, Sandra llena de emoción se me acercó eufórica por saber lo sucedido:
—¡Cuéntame, venga suéltalo, ya! —La miré seriamente y le dije:
—Creo que me ha dejado las cosas un poco claras. Lo acabo de ver con la “mírame, soy lo más y me tiro a los niñatos del internado, no se me resiste ninguno”, para mí a acabado todo con él.- le puse cara de asco y aguantándome toda la rabia que tenía por dentro.
—No… ellos… —La miré y corté antes de acabase.
—Sí… sí se estaban… Besando. —Ella me miró. Tras unos minutos de silencio se acercó a mí.
—¿Estás bien?
Vaya pregunta.
—Sí, mírame, no pasa nada. Estoy absolutamente estupenda, y no, no me derrumbaré. No le daré ese gustazo. —Ella me miró y dijo entre dientes:
—Ya, eso dijiste la última vez.
La miré y por un momento solté un poco de la furia que llevaba por dentro.
—Joder, Sandra, la gente cambia. No necesariamente voy a tener que llorar por todo, desde entonces cambié, y desde este momento sé que no debo tomar en serio nada que ellos me digan. Son todos unos farsantes. Parece que sólo tienen la competición de ver quien rompe más corazones. Pero, ¿sabes qué te digo? Me pueden haber hecho daño, pero no les daré el gustazo de que lo sepan para que se mueran en su propia mierda algún día, cuando se les devuelva todo, pero de golpe.
Ella me miró un poco entre asustada y desorientada. Yo recuperé el aliento después de mi discurso y la volví a mirar, ella dijo:
—Creo que voy a darme una vuelta, volveré rápido, intenta tranquilizarte- salió confusa de la habitación.
Lo que me faltaba hoy ya. Primero, el encuentro con Hugo; después esto… ¿Qué sería lo siguiente? Estar en el puñetero agujero negro para mí cada vez era más complicado, simplemente me venían todas las cosas a la cabeza, ni si quiera me podía explicar… ¿si me iba a hacer esto, porqué en la nota me puso «te quiero»? ¿Esa era parte de la tortura o qué le había pasado para que cambiase así de opinión? Todo me empezaba a dar vueltas, por fin estaba sola…
Me derrumbé, era el momento idóneo para hacerlo, tenía la nota en mi mano. Empecé a llorar, delante de la gente, mi orgullo podía conmigo, pero detrás no. No me podía engañar a mí misma. Me había jodido, y bien jodida pero no podía hacer nada más, yo era como un juguete, mi peor error, ilusionarme o pillarme por un tío… ahora era mas moldeable que la plastilina, ¿y que podía hacer? Nada.
En mi arranque repentino de despecho, cogí y solté un brazo —vamos, un puñetazo— lo suficientemente fuerte como para hacerme daño en la mano. Joder, eso era lo que más me faltaba en ese momento. Cuando mis ojos dejaron de estar rojos, tuve que ir a que me mirasen la muñeca, tenía un esguince. Definitivamente el día más penoso de mi vida, o estaba gafada o me habían echado un mal de ojo.
Esa tarde no tenía humor para hacer nada, después de ir a que me mirasen el brazo. Me encerré en la habitación a escuchar canciones autodestructivas para hundirme aún más, me salté las horas de estudio y no fui a cenar esa noche, no tenía hambre.
Abrí el ventanal y me senté en un tejadito que tenía por fuera. Sandra apareció junto a mí, me saludó, después miró mi muñeca:
—Pero… ¿qué te a pasado? —La miré y le dije con un tono de indiferencia bastante creíble:
—No sé… me di un golpe sin querer. Pero tranquila, estoy bien- Ella me abrazó, yo le susurré mientras la rodeaba cálidamente:
—No me voy a derrumbar, y lo sabes, él es uno… hay miles, no te preocupes. —Ella me contestó:
—Lo sé, y más como eres. —Suspiró y se subió ella también al tejadito del ventanal.
Esta sería una de las noches más largas de mi existencia… pero no la última.

viernes, 13 de agosto de 2010

...CONTINUACIÓN...

Cuando salí de la habitación se me había olvidado por completo que debía de haberme ido antes porque había quedado para ir a clases con todos, así que salí con Sandra corriendo, había alguien más en el grupo, que no conocía, a demás de todos los demás. Juanjo nos dijo solo al llegar:
-Chicas, este es el nuevo estudiante de intercambio, se llama Byron Ross y es…
-De Inglaterra- le corté y contesté yo, el me miró y asintió y Byron me dijo:
-Si, así es, encantado de conocerte- me dijo con el típico acento inglés.
-Hablas increíblemente bien el español- le dije sonriéndole.
-He estado en una academia privada perfeccionando el idioma meses antes para no tener problemas para hablarlo.- me sonrió el también y caminamos todos hacía la clase.
A primera hora teníamos Matemáticas, en mi clase estaban todos los de mi grupo, incluso mi Aarón Castillo, el era, bueno, se puede decir que el chico que a mi me gustaba y de hecho estábamos en proceso de relación. El era un poco más alto que yo, moreno de piel y de ojos marrones y tenía el pelo castaño.
Las clases pasaban demasiado lentas, pero al fin llegó la hora del recreo. En cuanto salí de clase, Byron se me acercó y me dijo:
-¿vienes conmigo a comer?- yo lo miré y le dije:
-Claro, nos iremos con Sandra y los demás, espera a que recoja.- Él me miró y después me dijo:
- yo me refería a comer solos, tu y yo, ¿podemos, por favor?- yo lo miré y le veía algo extraño en la mirada, aunque acepté. Fuimos a sentarnos a una mesa, donde no estaba el resto de la gente y empezamos ha hablar.
-¿Sabes?, me apetecía solo estar contigo desde hace ya, y hablar a solas.- yo lo miré, y le dije:
-¿A sí? Pues me acabas de conocer, no sé, creo que no te a dado tiempo a que se haga realidad ese hace ya, jaja- le dije y mientras sonreía, peor el estaba serio, no sonreía, a lo mejor el humor inglés era distinto, o simplemente era algo raro.
- Te lo digo muy en serio, llevaba tiempo, mucho tiempo buscándote, y al fin te he encontrado.
Byron me estaba empezando a asustar, me empecé a incomodar a su lado, peor lo decía tan convencido y serio que casi creí que lo dijo en serio. Yo le contesté:
-Byron, eso es imposible, me acabas de conocer hoy…- el me miró y se acercó hacia mí, y me susurró:-Si, por fin… después de tanto tiempo, tu pelo castaño, tos ojos verdes…- me dijo mientras me acariciaba la mejilla con una mano.- Eres exactamente como te esperaba…
Vale, definitivamente esto era una broma pesada, o eso, o no sé que pasaba aquí, pero asustada ya estaba, en serio, yo le dije:
-Byron, no se para nada de que me estas hablando, adiós, me voy.- le dije.
Justo cuando me levanté vi detrás a Hugo… mirando de frente y fijamente hacia Byron.
-no te vuelvas ha acercar a ella.- le dijo con tono desafiante a Byron. Yo miré a Hugo y después le dije:
-ya basta Hugo, ya tengo bastante, él no me ha hecho nada y si me lo hiciese tu y yo no tenemos nada así que no debes meterte.
-eso es lo que tu crees.- me contestó, y se lanzó violentamente hacia Byron para empezar a pelear con él, yo viendo lo que había grité.
- ¡Ya basta joder!- Hugo paró, me miró, y yo salí corriendo de aquel lugar y si, estaba llorando, por culpa de mi ex no podía si quiera hablar con los demás chicos.
Cuando tocó el timbre para que volviésemos a entrar en clase entré sola, y antes de que viniese el profesor me dijo Sandra:
-¿Dónde has estado hoy? No te e visto el pelo en todo el recreo.- la miré con cara de espanto y después le contesté:
- Por favor, mejor no hablemos de ello. Hoy es el peor día de mi vida...- ella me miró con cara de preocupación y después se alejó hasta sentarse en su silla, sé que después, cuando estubiesemos solas, le tendría que dar una explicación.
En ese mismo instante Byron entró por la puerta y me miró directamente a mi, nada más pasar el marco. Mientras estábamos en mitad de clase recibí un papel doblado que cayó perfectamente en mitad de mi mesa y sin que la profesora de Ética se diese cuenta, lo desdoblé y pude leer:
Quiero hablar contigo, quedamos después de clases en la biblioteca si
te apetece,¿vale? Te quiero, Aarón.

Miré hacia donde estaba Aarón y le hice un gesto para decirle que si iría, mientras sin poder evitarlo, desvié de nuevo mi mirado que ahora no solo miraba hacia mí, sino que también miraba hacia Aarón, Byron me miró y en seguida aparté la mirada de él, después hice como si atendiese... la verdad es que el chico nuevo a demás de ser raro... me daba mala espina.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Empezar, 1 Cap.

 



Hoy era un día como otro cualquiera, o casi como otro cualquiera... estábamos en el 3º trimestre en el instituto, no faltaba nada para que terminase 4º de E.S.O. y después, me esperaban unas largas vacaciones en mi pequeño pueblecito que se llamaba Melicena, la vida en el internado en el que estaba en Granada capital la verdad es que para mí no estaba muy animada... estaba apartada totalmente de la civilización, y no, no es que fuese alguien que socialmente no tenia vida, sino que para mí en este sitio sólo había mucho estrés por los exámenes y mucha rutina... nada más que horarios, y lo de que estuviese totalmente apartada de la civilización se debía a que para poder salir en mis horas libres a la calle necesitaba autorización de mis queridos padres y ellos, creyendo que seria mejor, por no se qué de que en la cuidad hay muchos peligros y sería mejor para mi seguridad", no me la firmaron, y así es como han conseguido que me esté pudriéndome en este sitio .

Supongo que era lo mejor que podían hacer, ya que el trabajo hacía para ellos que les fuese "imposible" estar conmigo.
Mis padres estaban "divorciados", es decir, oficialmente no lo estaban pero en todo el año sólo se veían cuando yo estaba con ellos dos de vacaciones, mientras cada uno iba por su lado, como mi padre era abogado, pues estaba bastante atareado, y mi madre era azafata, así que como ya sabéis... está sólo dando viajes de aquí para allá. El único tiempo que pasaban y de hecho, pasábamos los tres juntos era en Navidad y un mes de verano, el resto del verano yo lo pasaba con mis abuelos.
Era la hora de desayunar, asi que mi compañera y mejor amiga desde que entré a este agujero negro, nos vestimos y peinamos, después salimos de nuestra habitación hacia el comedor. Mi compañera se llamaba Sandra Aballe, era un chica regordeta, bajita, de ojos color color azul cielo, pelo rubiasco y piel extremadamente clarita, además de ser la persona más estupenda que había conocido hasta este momento, fue una suerte estar con ella en la misma habitación.
Hoy tocaba desayunar cereales, que en vez de cereales parecía cartón, pero era lo típico, no me podía esperar mucho más de este sitio. Que no, no era cutre, pero seguía siendo un internado como otro cualquiera.
-Tía, esta comida me mata.. además no me gusta la leche.- le dije a mi amiga mientras la miraba, mientras estábamos cogiendo la comida y nos íbamos a la mesa donde nos esperaba el grupo, ella me miro i me dijo: 

-Pues te la tomarás entera, que lo sepas-me dijo después de lanzarme una mirada asesina. 
Después fuimos hacia la mesa donde estaban Juanjo Sánchez, Mari Carmen Prados, Miguel Ruiz y unos cuantos compañeros de clase más, se podía decir que esas eran las personas con las que me iba de vez en cuando, es decir, que solo me iba con Sandra, ella y yo éramos inseparables. 
Después de desayunar, salimos de allí Sandra y yo rápido, porque a las dos nos pasaba lo mismo, no podíamos estar atosigadas, y allí lo estábamos. 
Al salir encontramos a Hugo Camacho… e aquí mi “novio” , y lo digo así porque hace ya bastante tiempo que nuestra relación se había terminado, se fue a pique hace ya bastante, peor él no lo aceptaba. El era alto, de complexión fuerte, moreno y de ojos marrones oscuros. Estaba en 1º de Bachillerato. 
-Hola Sandra, ¿nos puedes dejar solos un momento?-Sandra me miró para ver que debía contestar y le hice un gesto para que estuviese tranquila. 
-Si, por supuesto, ahora nos vemos- dijo mirándome a mi, después le dije adiós con la mano y se fue. 
-¿Qué quieres?- lo miré, después de decirle bruscamente esas palabras y con ganas de acabar con ello lo antes posible. 
-Creo que ya lo sabes- me dijo, lo volví a mirar y conteste: 
- A ver, quiero terminar con esto lo antes posible, necesito ir a mi habitación antes de que empiecen las clases, así que habla claramente y no con indirectas, sabes que me gusta que me digan las cosas con claridad.- dije todavía mas cortante que antes. 
-Hace tiempo que no salimos juntos, al cine ni nada de eso, ¿Cuándo vamos a quedar?
-Jaja, creo que no salgo contigo ni con nadie porque yo no tengo autorización para salir, peor si la tuviese no saldría exactamente contigo- él prosiguió: 

-Creía que me darías otra oportunidad, sabes que cambié- Yo le miré con algo de de indignación y después le dije subiendo un poco el tono sin querer: 
-Mira… He escuchado tantas veces eso que creo que ya hasta me duelen los oídos... así que lo siento- me di media vuelta para empezar a caminar cuando me agarró del brazo y me apretó la muñeca, hasta el punto en el que me hizo daño y después me volvió hacia él, se me acercó demasiado y yo retrocedí, aunque él tenia demasiada fuerza y para no estar completamente pegada a él me pegué a una pared. 
-Sabes que no puedes hacer eso- me dijo en un susurro lleno de rabia, se acerco más a mi, y me dijo en el oído: 
-Yo te quiero.- Le mire a la cara, me dieron ganas de escupirle pero me contuve, y le solté en seguida: 
-Si tu me quisieses de verdad, no me harías daño, ahora mismo me has dicho que habías cambiado, y ya veo lo que as cambiado… si.. has venido a hablarme solamente y ya me as hecho daño, solo te puedo decir que para mi terminó hace mucho.- Él se quedó congelado, me solté y seguí caminando hasta la puerta de la residencia. Mientras andaba escuche como el me gritó todavía en ese lu8gar parado donde lo dejé decir: 
-Sabes que esto no ha acabado, esto no se quedará aquí, ¿me escuchas?- Al escuchar eso automáticamente me di la vuelta, sonreí sarcásticamente y dije: 
-¡Olvídame-Acto seguido, abrí la puerta y entré sin darle tiempo a que contestara. Al entrar estaba Sandra y un montón mas de chicas mirándome, habían estado todas cotilleando como marujas. Me abrí paso entre toda aquella multitud femenina y empecé a caminar, todos me miraban, de repente Sandra me alcanzó. 
-Vaya humos que teníais los de por ahí fuera, lo estaba escuchando todo desde dentro, aunque creo que con eso último definitivamente se lo habrás dejado claro. 
Ella me miró y me sonrió, aunque me notó algo tensa, después yo le contesté: -Eso espero- puse una pequeña sonrisa algo falsa en mi cara, que por lo que vi reflejada en la cara de Sandra notó y continuamos andando. 
Al llegar a la habitación me lavé los dientes y recogí mi mochila ya preparada. Mientras hacía esto le daba vueltas a muchas cosas, entre que era tímida, y detestaba las peleas el día se estaba llevando el premio nobel, es decir, era el mejor de toda mi vida hablando sarcásticamente.

bienvenidos

Hola, me llamo Ángela, y me gustaria que siguieseis mi historia, la e cambiado varias veces en varios borradores, y creo que esta sera la definitiva, me gustaria conocer vuestras opiniones y críticas, graicas por todo.Os lo agradezco.